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Todo lo que debes saber sobre el Baby-led weaning

Descubre esta técnica para introducir la alimentación complementaria en la dieta de tu bebé

  • 29
  • ENE

Descubre el Baby-led weaning

Inicia la alimentación complementaria de tu bebé con este método

El Baby-led weaning, en español ‘Alimentación autorregulada’ o ‘Alimentación dirigida por el bebé’.Es un método para introducir la alimentación complementaria a niños desde los seis meses. Con esta práctica, se pretende que el bebé sentado de forma erguida coja trozos de comida adaptados a su tamaño, se los lleve a la boca e inicie la masticación. El bebé se sienta con el resto de la familia a la hora de la comida, poco a poco va probando los mismos alimentos que se toman habitualmente y explora por él mismo los distintos sabores, olores y texturas.

Para iniciar Baby-led weaning tenemos que tener en cuenta lo siguiente: que el bebé haya perdido el reflejo de extrusión (esto es, que no expulse de la boca cuando se le introduce algo sólido), que se mantenga sentado sin caerse y que sea capaz de coger un alimento con sus manos y llevárselo a la boca.

¿Cómo lo ponemos en práctica?

  • Sentamos al bebé erguido, comprobamos que está estable y puede usar sus brazos y manos.
  • Le ofrecemos la comida en lugar de dársela. Dejamos que la coja con la mano, de forma que sea él quien decida. 
  • Le ofrecemos agua con las comidas para que beba si tiene sed. 
  • Es importante elegir un momento en el que el bebé no esté cansado y tenga más apetito. 
  • Intentaremos no meterle la comida en la boca. No esperaremos que coma grandes cantidades, es una forma de complementar su alimentación ya que seguirá con la lactancia o leche artificial, que es su fuente de energía principal y de nutrientes. 
  • Para él es un momento más para jugar y explorar. ¡Nos preparamos para limpiar!  

¿Qué comidas y alimentos podemos darle?

Es bueno que el bebé coma lo mismo que ve comer al resto de la familia. Podemos ofrecerle fruta, verdura, queso, huevos bien hechos, carne, pan, arroz, pasta, legumbre y la mayoría de los pescados. 

Prepararemos los alimentos de forma que sean fáciles de agarrar (en forma de palitos o tiras) y en un punto de cocción que no se rompan en la mano, pero que sí puedan deshacerse con la encía. En esta etapa evitaremos dar alimentos con azúcar o sal añadidos, pescados azules de tamaño grande (como pez espada, atún rojo, tiburón) y marisco, carnes procesadas (embutidos, salchichas), espinacas, acelgas y cardos por su contenido en nitritos, miel y caramelos. Prestaremos atención a ciertos alimentos que por su forma y textura suponen un mayor riesgo de atragantamiento: con hueso (tipo aceitunas, cerezas, uvas…) debemos retirar el hueso antes de ofrecérselos, frutos secos enteros (siempre triturados o troceados), manzana y zanahoria crudas, mejor cocidas o asadas durante unos minutos para hacer que sean más fáciles de masticar por el niño.

Beneficios del BLW

1. Respetamos las señales de hambre y saciedad del bebé. El bebé deja de comer cuando no quiere más (se autorregula). En cambio, con las papillas es más fácil forzar que el bebé ignore sus señales innatas de saciedad.

2. Se acostumbra a las distintas texturas y sabores de cada alimento. Con papillas y triturados, es difícil identificar el sabor individual de cada ingrediente y se suelen presentar una textura homogénea.

3. Estimulamos el desarrollo de la psicomotricidad del bebé, favoreciendo la coordinación ojo-mano-boca, el control de la prensión manual y la masticación.

4. Fomentamos su autonomía. Dejamos al niño que coja por sí mismo los trozos de comida, pero siempre con la vigilancia de un adulto.

5. Favorece la lactancia materna. Se ofrece primero el pecho y después la alimentación complementaria, así la toma de leche sigue siendo abundante y disminuirá de forma progresivamente según el bebé crece. 

6. La comida es un momento para estar con la familia desde que son bebés. Así normalizamos el acto de comer y fomentamos un ambiente agradable.

7. Los niños que no incorporan en su alimentación alimentos sólidos antes de los 9 meses, más tarde presentan un mayor rechazo a probarlos, sobre todo frutas y verduras.

La adquisición de hábitos saludables comienza desde que los niños están en el vientre materno o son bebés. Llevar a cabo una buena alimentación, realizar ejercicio físico con sus padres y descansar lo suficiente, es algo que aprenden más fácilmente si conviven con ello. 

En GO fit  te damos las claves. ¡Vive más y mejor!

Publicado por:
  • Familia
  • Nutrición
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