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La obesidad y el sobrepeso consecuencia de un desequilibrio energético

Uno de los mayores desafíos del siglo XXI

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  • DIC

Enfermedades crónicas provocadas a causa de la obesidad.

Actividad física y una buena educación alimenticia para la prevención de la obesidad.

La obesidad y el sobrepeso son consecuencia de un desequilibrio positivo del balance energético, es decir, de una ingesta calórica excesiva en comparación con el gasto calórico.

Uno de los mayores desafíos del presente siglo en salud pública y economía será́, teniendo en cuenta lo anterior, el tratamiento de la obesidad, ya que esta patología ha alcanzado a aproximadamente el 30% de la población mundial, con tendencia a alcanzar a la mitad de la población en 2030.  

Ante el incremento progresivo de las personas con estilo de vida sedentario que acompaña a otros hábitos contribuyentes a una composición corporal con un porcentaje de tejido graso cada vez mayor. De hecho, no nos encontramos ante una mera cuestión de estilo de vida, sino también de capacidad o voluntad de cambio pues, por muy eficaces que puedan ser las combinaciones de restricción calórica y ejercicio en comparación con el mero control de la variable nutricional, el 50% de los individuos que inicialmente pierde peso lo recuperará en los próximos 12-30 meses, por lo que las intervenciones para el tratamiento de la obesidad deberían incorporar un componente conductual o comportamental.

 

A día de hoy existe un sólido respaldo científico para los beneficios de la actividad física en la prevención y el tratamiento de enfermedades crónicas entre las que encontramos la obesidad y otras patologías asociadas a ella.

  • Los niveles más altos de actividad físico se asocian a una menor presencia de obesidad.

 

  • Y también, a un menor riesgo de desarrollar hipertensión, enfermedades cardiovasculares, diabetes, cáncer de mama y depresión, así́ como un incremento de los niveles de colesterol HDL y mejoras en la función inmune.

Los estudios más eficaces desde el punto de vista del tratamiento de la obesidad son aquellos en los que se ha tratado no solo desde el entrenamiento y la práctica de actividad física, sino también desde el control de la alimentación y la educación nutricional.

Y es que, para evitar recaídas, además de reducir el peso y modificar positivamente la composición corporal del sujeto, debemos inculcar hábitos saludables como pueden ser:

  • El uso del transporte público o el desplazamiento activo en la vida cotidiana.

 

  • La práctica de distintos métodos de entrenamiento, combinando resistencia aeróbica y resistencia muscular por ejemplo, con entrenamientos como el HIIT.

 

  • Alimentación saludable.

 

Por ello, GOfiter@, nosotros no nos cansaremos de recordarte la importancia de mantener unos hábitos saludables en tu día a día, para ayudarte así, a vivir más y mejor.

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