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Diabetes, el trastorno crónico occidental

Descubre los principales tipos de actividad física para prevenir la diabetes.

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Diabetes, el trastorno crónico occidental.

Acaba con el sedentarismo con GO fit.

La diabetes mellitus es uno de los trastornos crónicos más frecuentes en el mundo occidental. La diabetes tipo 2 afecta a una gran cantidad de personas de diversos grupos étnicos y de todos los niveles sociales y económicos.

Se calcula que 194 millones de personas en todo el mundo, o el 5,1% de la población adulta padece diabetes en la actualidad y que esto aumentará a 333 millones (6,3% de la población adulta en el 2025) (Sicree 2003). El estilo de vida, que incluye dietas con un alto contenido de grasas saturadas y una disminución de la actividad física junto a un incremento en la longevidad son los principales factores del dramático aumento de la diabetes tipo 2.

 

5,1% de la población adulta padece diabetes en la actualidad

 

  • Sedentarismo y diabetes tipo 2

 

Con el paso del tiempo la industrialización y los avances tecnológicos han mejorado la eficiencia en los lugares de trabajo, del transporte y del hogar, esto ha promulgado un cambio en los estilos de vida de las personas pasando de ser sujetos activos a sedentarios. Este avance proporciona una gran comodidad ya que facilita las tareas a realizar a lo largo de nuestros días, pero este confort ha desencadenado una serie inconvenientes, como son el no realizar actividad física y la adquisición de malos hábitos alimentarios provocando enfermedades crónicas no transmisibles como la obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares pudiendo desencadenar la muerte.

El sedentarismo es la epidemia del siglo XXI en los países desarrollados y, sin embargo, la actividad física disminuye el riesgo de padecer enfermedades como la obesidad, afecciones cardiacas, algunos tipos de cáncer, diabetes, además de presentar indudables beneficios psicológicos (Márquez, Rodríguez & De Abajo, 2006). Además la inactividad física y la DM2 suponen grandes costes en la atención sanitaria (Janssen, 2012; Ruiz-Ramos, Escolar-Pujolar, Mayoral-Sánchez, Corral-San Laureano & Fernández-Fernández, 2006).

En oposición al sedentarismo encontramos la actividad física, siendo la falta de esta un factor de riesgo modificable que debería recibir mayor importancia para disminuir el impacto de la enfermedad coronaria cardiaca en la sociedad (García, 2014), reducir los niveles de lípidos en sangre (Estévez-López, Tercedor & Delgado-Fernández, 2012), des- cender la hipertensión arterial (Márquez, et al., 2006), rebajar la proba- bilidad de padecer DM2 (Galbo, Tobin & van Loon, 2007), reducir la prevalencia de aparición de los factores de riesgo metabólico del síndrome metabólico (Scheen, 2004), reducir la probabilidad de sufrir cáncer de colon (Bayego, Vila & Martínez, 2012) y mejorar la salud ósea (OMS, 2010).

El ejercicio físico resulta un tratamiento eficaz, seguro y agradable para los sujetos con DM2. Los programas de acondicionamiento neuromuscular deben generar sinergia con el ejercicio cardiovascular y otros tratamientos si fueran requeridos como el nutricional o el farmacológico (Chulvi & Sola, 2009).

 

  • Tipo de ejercicio

 

El ejercicio aeróbico ha sido el modo de entrenamiento tradicional-mente prescrita para la prevención y control de la diabetes. Incluso con una semana de entrenamiento aeróbico en pacientes con DM2 puede mejorar la sensibilidad a la insulina en todo el cuerpo (Winnick, et al., 2007). Diversos estudios han demostrado que realizar actividad aeróbica a una intensidad de moderada y vigorosa, ayuda a mejorar la sensibilidad a la insulina (Evans, et al., 2005; Galbo, Tobin & van Loon, 2007, Houmand, et al., 2004), aunque sólo durante un periodo corto de tiempo de unas horas o pocos días (King, et al., 1995).

¿Cómo realizar correctamente un ejercicio aeróbico efectivo? 

  • Frecuencia – El ejercicio aeróbico debe ser realizado al menos tres días por semana, no siendo más de dos días consecutivos entre periodos de entrenamiento.

 

  • Intensidad – El ejercicio aeróbico debe ser a una intensidad moderada que corresponda aproximadamente a un 40-60% del VO2 máximo  (capacidad aeróbica máxima).

 

  • Duración - Las personas con DM2 deben realizar actividad física un mínimo de 150 min/semana a una intensidad moderada o alta.

 

Tipos de entrenamiento más efectivos.

El levantamiento de pesas y los ejercicios de resistencia muscular, cuando se realizan con regularidad y una intensidad de moderada a alta son beneficiosos para las personas con DM2 dos o tres veces por semana, una intensidad del 60-90% de 1 RM, con un volumen de una a tres series de ocho a 15 repeticiones destinado a grandes grupos musculares como los cuádriceps, isquiotibiales, glúteos, dorsales, pectorales y deltoides.

Además, si el tiempo lo permite, sería beneficioso introducir en el entrenamiento ejercicios de los grupos musculares más pequeños como los bíceps, tríceps, trapecio o las pantorrillas. Los intervalos de descanso entre series serán de uno a dos minutos, lo que permitirá́ realizar una sesión de entrenamiento de la fuerza en 20-30 minutos.

 

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