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Con Mindfulness, al mal tiempo, buena cara

Que la situación exterior no perjudique tu bienestar

  • 28
  • OCT

No juzgues, acepta la situación y busca tu mejor "yo" en ella.

Aprende a aceptar cada situación.

Al mal tiempo, ¿buena cara?

 

Cuando uno comienza a tomar conciencia de su cuerpo, de sus emociones, de sus pensamientos y de su vida, descubre rápidamente que tiene ideas y opiniones acerca de todo, que siempre está juzgando lo que siente y piensa y lo que sucede en términos de agradable o desagradable, me gusta o no me gusta, quiero o no quiero esto, esto es bueno o esto es malo…

Lo que descubres en definitiva es un flujo continuo de comparaciones, expectativas, sesgos, prejuicios, etc. que podríamos englobar en el concepto de juzgar. El no juzgar es por tanto un gran reto y una de las siete actitudes básicas de la práctica de Mindfulness.

Se refiere concretamente a dejar de lado los juicios automáticos que surgen en tu mente con cada experiencia que tienes. No emitir juicios no se trata de evitar que los juicios surjan, eso es imposible ya que la naturaleza de la mente es juzgar. En cambio, se trata de cambiar la relación con tus juicios. Saber que son pensamientos temporales y que no es necesario que te dejes llevar por ellos solo porque surgen en tu mente.

No juzgar no significa que uno deje de tener criterio. Significa cultivar el discernimiento, que es la capacidad de comprender con claridad y sabiduría lo que realmente sucede, sin tener que juzgarlo, sino reconociéndolo y entendiendo la interconexión de todo lo que sucede. Relacionarse con lo que sucede de esta manera, permite ver el tiempo no en términos de bueno o malo, sino como una parte esencial de la naturaleza que hace la función que le corresponde. Esto permite relacionarse con ese tiempo con buena actitud o buena cara, ya que lo que sucede es aceptado tal y como es.

La aceptación es otra de las actitudes básicas de Mindfulness. Es un proceso muy activo y no hay nada pasivo en ella. Aceptación no significa resignación, es decir, creer que no puedes hacer algo y entonces aceptarlo, lo cual sería rendirse. Es un reconocimiento activo, de que las cosas son como son, y no como nosotros queremos que sean.

Con la aceptación podemos llegar a un acuerdo con nuestra situación actual. Si reconocemos la realidad de las cosas, tendremos acceso a la capacidad de aplicar nuestra sabiduría en esa situación para cambiar nuestra relación con lo que ocurre de alguna manera que pueda ser sanadora o transformadora.

Es importante reconocer que la aceptación no significa aprobación. El hecho de que elijas abrirte a pensamientos, emociones y experiencias no significa que los estés tolerando o aprobando. Simplemente significa que reconoces su presencia con conciencia plena, apertura y curiosidad. De ese modo ya no estás luchando contra lo que es. Simplemente lo aceptas. ¿Cómo sería el tiempo si no lo juzgaras y qué cara pondrías si lo aceptaras tal y como es?

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