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Adquiere el poder sobre tus pensamientos con la práctica de Mindfulness

La conciencia plena transforma tu vida

  • 13
  • JUL

Tus pensamientos no son la realidad.

La práctica de la meditación para comprender tus pensamientos.

Centramos nuestra identidad en la cabeza: nos vemos a nosotros mismos de acuerdo con lo que planeamos, organizamos, recordamos, creemos, soñamos, evaluamos, juzgamos, etc. Como dedicamos tanto tiempo a pensar, a menudo confundimos nuestras ideas con la realidad, creyendo que el mapa es el territorio. La práctica de Mindfulness es una nueva forma de relacionarnos con los pensamientos que implica desarrollar la capacidad de reconocerlos por lo que son: eventos o procesos mentales puntuales y observables. 

 

Los pensamientos no son la realidad. No somos nuestros pensamientos

La mente percibe todo tipo de pensamientos. Como objetos de la mente, y quizás porque son inmateriales e internos, son más propensos a confundirlos por quienes somos. Los pensamientos de autoevaluación son particularmente seductores y convincentes. Aparecen en la mente disfrazados de verdad absoluta: ‘No sirvo para nada’, ‘He defraudado a la gente’, ‘No tengo remedio’… Nos quedamos atrapados en ellos y los separamos de otros comentarios internos como si fuesen verdades con autoridad.

Tomamos cualquier juicio sobre nosotros mismos como una verdad absoluta. Esta es precisamente la razón de que el reconocimiento de que los pensamientos no son la realidad pueda brindarnos una gran paz emocional.

Dependiendo de su grado de elaboración, los pensamientos pueden ir de simples movimientos rápidos de energía de la mente a pensamientos diferenciados y hasta ensoñaciones elaboradas. No hay nada inherentemente negativo en esto. El problema surge cuando no somos conscientes del propio proceso de pensamiento y sin darnos cuenta nos entregamos a pensamientos que dan lugar a juicios negativos, miedos, autocríticas, ira, preocupación, suspicacia, desconfianza y otras emocionas que sabotean la paz de la mente y el equilibrio emocional.

La práctica de Mindfulness no implica generar pensamientos voluntariamente, controlarlos ni tampoco manipularlos. Al contrario, supone ser consciente de los pensamientos como pensamientos, dejando que surjan y desaparezcan sin retenerlos ni rechazarlos. La conciencia está ahí de forma natural, pero puede pasar inadvertida durante toda una vida, por lo que es necesario explorarla y conocerla experiencialmente.

A medida que te familiarices con tu conciencia, te darás cuenta de que se puede convertir en tu refugio último, un lugar natural de equilibrio para la mente y el corazón, con una capacidad ilimitada para encontrarse con la experiencia y abrazarla.

 

Mindfulness, la meditación y los pensamientos

Una de las diferencias más sutiles e importantes entre la mente meditativa y la mente común consiste en el hecho de tener o no conciencia de estar pensando cuando se está pensando. Esto no implica en modo alguno que no deba surgir el pensamiento. De hecho, la idea de intentar alcanzar un estado en el cual no existan pensamientos es el mayor obstáculo que encuentran las personas que comienzan la práctica de la meditación.

Los pensamientos no solo no son obstáculos para la meditación sino que son sus aliados. Cuando aparecen durante la práctica, tenemos la oportunidad de explorar con detalle cómo funciona nuestra mente pensante, averiguar qué tipo de pensamientos tienen mucho agarre en nuestra mente y descubrir cómo nos quedamos enganchados a ellos. Solo teniendo pensamientos podemos empezar a experimentar la diferencia entre pensar con sabiduría y perdernos completamente en los pensamientos.

Meditar es llevar la conciencia al proceso de pensar y a los pensamientos como objetos de la mente. La meditación consiste en mantener la conciencia clara del proceso del pensamiento, lo que nos permite percibir los pensamientos como lo que realmente son -eventos mentales- en vez de tomarlos como algo real y sólido. Al reconocer que un pensamiento es un pensamiento, empezamos a ver su transparencia, su fluidez y su relatividad.

Cuando dejamos de engancharnos o de perdernos en ellos, podemos recuperar el poder que, sin darnos cuenta, les habíamos cedido y nos encontramos en una mejor posición para prevenir o remediar el desequilibrio emocional. Al practicar Mindfulness de los pensamientos, prestamos atención, por así decirlo, al contorno del pensamiento más que a su contenido. No importa lo que el pensamiento contenga, simplemente lo observamos como un pensamiento.

Con el tiempo, el volumen y la intensidad de la corriente de pensamientos que fluye en la mente (denominado pensamiento discursivo) disminuyen, generando así más espacio y energía para la comprensión y la creatividad. Tanto la disminución de la intensidad y la frecuencia del pensamiento discursivo como el hecho de aprender a no creerte todo lo que los pensamientos dicen reducirán la probabilidad de que te quedes estancado en emociones difíciles (que usualmente se alimentan de pensamientos) y te ayudarán a recuperarte más rápidamente cuando estés atrapado en la confusión emocional. 

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